LAS ZARANDEADAS NO TE DEBILITAN, TE FORTALECEN

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“Jesús le dijo a Pedro:
“Simón, Simón, Satanás ha pedido zarandear a cada uno de ustedes como si fueran trigo; pero yo he rogado en oración por ti, Simón, para que tu fe no falle, de modo que cuando te arrepientas y vuelvas a mí, fortalezcas a tus hermanos”

Estas circunstancias en que se encontraron los discípulos, es la misma situación que le sucedió a Job cuando Satanás le pide permiso a Dios para probarlo. Por lo tanto no debemos descartar que en algún momento de nuestras vidas podamos estar en la misma encrucijada.

Podemos entender con este relato que muchas de las cosas que nos suceden son producto de un propósito. Dios no nos envía los problemas, ni las pruebas, ni las tentaciones, solo las permite La pregunta es ¿Porque Dios permite que pasemos estas circunstancias?…
Si algo debe estar claro, es que Dios no tienta a nadie, lo dice en
Santiago 1:13 (Que nadie, al ser tentado, diga: «Es Dios quien me tienta». Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie.)
Dios no nos tienta Pero sí nos lleva al lugar de la tentación…tal como Jesús fue llevado al desierto, La intención de Dios por obvias razones no es hacernos pecar, sino confrontarnos con nuestro corazón, con nuestro propio Yo, sacar a la luz nuestras debilidades, y formar nuestro carácter. Tal como lo dice en su palabra aquel que se crea estar muy firme, mejor se cuide para que no caiga porque no está exento de que suceda.

Jesús sabía que Pedro pecaría, más sin embargo Jesús no pidió para que Pedro no pecara, Jesús pidió para que la fe de Pedro no fallara, cual sería la razón? Tan simple como saber que lo que me hace salvo es mi Fe, no mis obras. La fe es la que nos ayuda a continuar, Mi Fe en Dios es la que me lleva a un arrepentimiento. Un cristiano puede caer, puede fallar pero la fe puede seguir intacta, Una cosa es la Fe y otra cosa es la obediencia.
Dios no espera que no le falles, Dios espera es que no te rindas Y solo la Fe nos da la fuerza para levantarnos y continuar tal como lo hizo Pedro.

Son dos los pecados que Pedro cometió esa noche, el primero quizás el menos trascendente diríamos muchos, fue el de mentir al negar que conocía al Señor, el segundo era lo que la mentira encubría, una terrible infidelidad al Señor.
Mas sin embargo pecado es pecado ante los ojos de Dios, desde una mentira, una infidelidad, hasta un asesinato están encerrados en los diez mandamientos y cabe resaltar que no fueron escritos por orden de importancia, para Dios No hay pecado pequeño ni grande, ni blanco ni negro, ni bueno ni malo, ni mortal ni venial. Pecado es pecado Y mayor aun cuando Jesús nos ratifica esto reduciendo el adulterio a un pensamiento morboso (entonces pregunto, quién no ha adulterado?) y redujo el asesinato a un odio profundo contra alguien (vuelvo y pregunto, quien estará libre de condenación?)

Jesús le dijo a Pedro: “Yo te aseguro: que esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces. Dijo Pedro: Aunque tenga que morir contigo, yo no te negaré. Y lo mismo dijeron también todos los discípulos.” (Mt 26,33-35).
Jesús les quiso enseñar que además de su amor, de su fe y de su propia confianza, estaban también sus debilidades, que no sirve confiar en su propia capacidad, que su carácter no era lo suficientemente estable, que el conocimiento no da la fuerza, y fue el momento que Dios escogió para que Pedro aprendiera que su fortaleza viene de Dios y su confianza debe estar únicamente en Jesús. La autosuficiencia de Pedro lo traición.

El Señor conoce muy bien nuestro corazón, y sabe que es engañoso, conoce bien nuestra naturaleza y sabe que es pecaminosa.
Jeremías 17:9 engañoso es el corazón mas que todas las cosas y perverso, quien lo puede conocer?

“Pedro, en su indudable amor al Señor, siguió desde lejos la comitiva que llevaba preso a Jesús y la acompañó hasta el mismo patio del palacio donde sucedió lo que merece la pena leerlo: “Pedro, entretanto, estaba sentado fuera en el patio; y una criada se acercó a él y le dijo: También tú estabas con Jesús el Galileo. Pero él lo negó delante de todos: No sé qué dices. Cuando salía al portal, le vio otra criada y dijo a los que estaban allí: Este estaba con Jesús el Nazareno. Y de nuevo lo negó con juramento: ¡Yo no conozco a ese hombre! Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: ¡Ciertamente, tú también eres de ellos, pues además tu misma habla te descubre!! Entonces él se puso a echar imprecaciones y a jurar: Que me caiga una maldición si les miento ¡Yo no conozco a ese hombre! Inmediatamente cantó un gallo. Y Pedro se acordó de aquello que le había dicho Jesús: Antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces. Y saliendo fuera, rompió a llorar amargamente”. (Mt 26,69-75)

Realmente esta es una evidente prueba de lo que es y significa la debilidad humana. Nadie puede decir, de esta agua jamás beberé, Nadie está libre de caer en las redes del maligno, es una lucha diaria y ardua, por muy santa que crea sea su vida; por muchas pruebas de amor que haya recibido directamente del Señor; por muchos momentos de gozo sublime que haya tenido en su relación con el amor del Señor; por muy profunda que sea su fe y muchas pruebas que haya superado, nadie está a salvo de la superior inteligencia del maligno, que si no fuera por la divina gracia, jugaría con nuestra voluntad como un niño juega con sus carritos. Todo para que reconozcamos que sin El nada somos y nada podemos hacer.

Quizás, por la importancia que en su vida tuvo la relación con el Señor y la amarga experiencia de haber caído en la tentación lo llevó a escribir en su segunda Epístola: “Sed sobrios y vigilad, que vuestro enemigo el diablo, esta como león rugiente, anda rondando y busca a quien devorar, resistidles firmes en la fe”.(2Pdr 5,8).

“controlar no es fácil porque la carne es débil” dice la palabra, El diablo nunca se cansara de colocar tropiezos para hacernos caer, solo a través de la oración podemos resistir las insinuaciones del diablo y también las debilidades de la carne. “estén alertas y oren para que no caigan en Tentación” mas sin embargo Nadie, absolutamente nadie se encuentra libre de la posibilidad de ser zarandeado, aunque su vida interior sea maciza como una roca tal como le aconteció a Pedro solo En la zarandeada sabremos qué tan maciza es nuestra vida espiritual, nos resta con humildad seguir adelante, tener siempre presente que somos vulnerables y nuestra única opción es fortalecernos cada día y trabajar para Llegar a la estatura de Cristo.

Si el hombre cae, no se queda en el suelo
porque el Señor lo sostiene de la mano.
Salmo 37:24

TAYS SAMANTI

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