EL PERDÓN…LA CURA PARA LA INIQUIDAD

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INIQUIDAD significa torcido, roto desviar del camino correcto y PECADO significa errar el blanco o quebrantar la ley de Dios

En el original la iniquidad se refleja como (awon) y el pecado se refleja como (chattah) un ejemplo de esto está en Isaías 6:7 donde se usan estas dos palabras marcando una diferencia entre la una y la otra.
Un ángel de Dios tomó un carbón encendido del altar y tocó los labios de Isaías y dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y quitará tu Iniquidad, y tu pecado será limpiado. Podemos ver que la iniquidad y el pecado fueron manejados en dos formas distintas,

La iniquidad es el carácter detrás del pecado, En pocas palabras la iniquidad es una adicción al pecado refiriéndose a la conducta repetitiva de actos inmorales.
La iniquidad es la transferencia no del pecado de los padres, pero si la tendencia a repetirlos. El pecado es la causa y la iniquidad es el efecto

La iniquidad según Ana Méndez es “el producto de un pecado que no se confesó y se engarza en el alma produciendo enfermedad y toda clase de cautiverios, esas son las iniquidades que se manifiestan como maldiciones a través de generaciones”,

Éxodo 20:5 “Porque Yo Soy Jehová tu Dios que visita la Iniquidad de los padres Sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen”

QUE CONVIERTE UN PECADO EN INIQUIDAD?
Un pecado en iniquidad lo convierte primero la práctica continua de él y segundo el hecho de no haber sido confesado.
Cuando la persona muere en esta condición, sus pecados no confesados se convierten en pecados de iniquidad y a su vez las consecuencias que estos pecados producen pasarán a la siguiente generación.
La Iniquidad es como un cordón o DNA espiritual en donde se van grabando todos los PECADOS NO CONFESADOS del hombre, esto determinará su herencia a la siguiente generación. La iniquidad es transmitida al hombre desde su concepción, La Iniquidad se manifiesta en el alma formando un patrón de conducta, y se manifiesta también en el cuerpo formando un estilo o hábito de vida.

Esto quiere decir que cuando nacemos, traemos implícitos iniquidad en nuestras vidas salvo el caso de que los niños sean nacidos en familias cristianas con pleno conocimiento y han tomado la responsabilidad de liberar a sus hijos antes de nacer.

Salmo 58:3 Los malvados ya son malos desde antes de nacer; desde que están en el vientre ya dicen mentiras.

Se conoce como maldición generacional a las consecuencias de pecados que heredamos de los padres Por esta razón muchas familias sufren maldiciones generacionales caracterizadas como por ejemplo el homosexualismo, el divorcio, enfermedades, adulterio, alcoholismo, obesidad, etc.
En el Salmo 51, el rey David expresa: “….en Iniquidad he sido formado y en pecado me concibió mi madre…

El pecado no confesado se convierte en una maldición generacional afectando los huesos, la sangre y el cuerpo.
Salmo 38:3 “mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió con mi gemir durante todo el día”
La mayoría de nuestras enfermedades físicas tienen una causa en el alma, son productos de trastornos emocionales como la ira, angustia, depresión, miedo, culpa, tristeza, amargura, celos, Todo en nosotros funciona de adentro hacia afuera, la iniquidad es una de las causas más importantes de enfermedad, Puesto que espíritu, alma y cuerpo están entrelazados, la condición de los dos primeros será determinante para afectar el estado del organismo.

En el Salmo 31, 9-10 leemos “Ten misericordia de mí oh Señor, porque estoy en angustia. Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma y mi cuerpo. Porque mi vida se va gastando de dolor y mis años de suspirar.
Se agotan mis fuerzas por causas de mi Iniquidad, y mis huesos se han consumido…” Entonces vemos como la iniquidad afecta la salud física de las personas

La Iniquidad es la verdadera raíz en donde surge todo el mal en las familias. Hay que prestarle atención a este punto en particular ya que La gran mayoría de los creyentes confiesan sus pecados a Dios pero jamás le han pedido perdón por las iniquidades de sus antepasados,

En 1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad” Dios es fiel a su pacto bajo el cual estamos sellados hoy, descrito en hebreos 8 “yo les perdonaré todos sus pecados y nunca más me acordaré de ellos”

Salmo 32:5 Finalmente te confesé todos mis pecados y ya no intenté ocultar mi culpa. Me dije: «Le confesaré mis rebeliones al SEÑOR», ¡y tú me perdonaste! Toda mi culpa desapareció.

QUE DEBO HACER PARA ELIMINAR CUALQUIER INIQUIDAD Y SUS CONSECUENCIAS?
• Primero que todo entrar ante el padre y pedir perdón por todos los pecados que hemos cometido en el caminar de nuestra vida y cada día ponernos a cuentas con Dios porque cada día fallamos,
• Un segundo paso es muy conveniente hacer una investigación familiar para tener el conocimiento de que cosas en materia de pecados se hicieron por nuestros padres y demás antepasados.
• Tercero pedir revelación al Espíritu Santo para que aquellos pecados que quedaron en lo oculto, nos sea revelado.

HECHOS 8:18-23 También Simón creyó en el mensaje de Felipe, y Felipe lo bautizó. Y Simón estaba tan asombrado de los milagros y las maravillas que Felipe hacía, que no se apartaba de él. Cuando Simón vio que el Espíritu se daba por la imposición de las manos de los apóstoles, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí esta autoridad, de manera que todo aquel sobre quien ponga mis manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero. No tienes parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Por tanto, arrepiéntete de esta tu maldad, y ruega al Señor que si es posible se te perdone el intento de tu corazón. Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena de iniquidad.

El espíritu santo le reveló a Pedro la iniquidad de simón, el ya se había convertido se había bautizado, sus pecados habían sido perdonados, era una nueva criatura, pero aun estaba bajo consecuencia de pecados de iniquidad. En este caso la avaricia como un patrón de conducta.

• Debemos hacer un trabajo de investigación y de oración, una vez teniendo el conocimiento de esto debemos presentarnos ante Dios y pedirle perdón por el pecado de nuestros antepasados, romper con toda consecuencia o herencia que esto haya causado en nosotros,

Nehemías 6:1 Escúchame y atiende mi oración, pues soy tu servidor. Día y noche te he rogado por los israelitas, que también son tus servidores. Reconozco que todos hemos pecado contra ti. He pecado yo, y también mis antepasados.
Una vez conscientes de lo que esto implica y de lo importante que es ponernos a cuentas con Dios y en representación de nuestra familias, debemos incluso pedir perdón por pecados de los cuales aún no tenemos conocimientos, esos pecados ocultos. Hay que soltar romper y saldar

Pero, ¿cómo podré yo saber qué pecados acechan en mi corazón? Purifícame de esas faltas que me son ocultas, y líbrame de cometer maldades voluntariamente; ayúdame para que ellas no me dominen. Sólo así podré estar libre de culpa y de multiplicar mis pecados. SALMO 19:12-13

LAS OBRAS DE LA CARNE MANIFIESTAN LA INIQUIDAD
Gálatas 5:19-21 Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que PRACTICAN tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Vemos como los pecados de iniquidad no se resumen solamente en pecados sexuales, por mínimo que sea mientras no exista una acción de arrepentimiento y una búsqueda de perdón, el pecado como tal sin importar cual sea y sus consecuencias quedan vivos.

Por ejemplo:
En el área financiera: vemos como familias de abuelos padres y nietos son marcadas sus vidas por consecuencias de iniquidad como pobreza, quiebras, fracasos. También familias se caracterizan por actitudes pecaminosas heredadas tales como robo, fraude, juego y ganancias ilícitas
En el área de la salud: también es frecuente las famosas enfermedades hereditarias o congénitas como la diabetes, el cáncer, el asma, depresiones, también la esterilidad, los abortos prematuros, la obesidad, mal formaciones etc.
Podemos ver familias marcadas por conductas de pecados como la prostitución, el homosexualismo, lesbianismo, perversiones sexuales, embarazos no deseados masturbación, incestos, adulterios, fornicación, pornografía entre otros
En el área emocional: vemos familias que son marcadas en gran parte de sus integrantes con consecuencias de iniquidad como divorcios, embarazos tempranos alcoholismo, drogadicción, anorexía, tartamudez, depresión, esquizofrenia, enfermedades mentales, muertes accidentales.
Y también patrones de conducta pecaminosas heredadas como violaciones, idolatrías, iras, suicidios, homicidios, hechicería, brujería, abortos, abusos sexuales entre otras.

No todos los problemas ni todas las enfermedades son producto de maldiciones generacionales, estamos hablando de iniquidad como patrones que marcan un comportamiento crónico dentro de una familia de generación a generación.

Hay situaciones o enfermedades que Dios las permite solo con el propósito de poder enseñarnos su gloria, de querer aumentarnos la fe a través de procesos que forman nuestra vida y nos transforma al nuevo nacimiento donde todo está dentro de un propósito divino.
Como fue el caso de Job, todas sus desgracias fueron productos de un acuerdo entre Dios y Satanás con el fin de ser probada su fidelidad, más en ningún momento le sobrevino la desgracia por actos de injusticia. Esto no significa que Job no hubiera pecado, significa que las veces que lo hizo no ocultó sus faltas sino que inmediatamente las reconoció y se arrepintió ante Dios de sus actos dejando estas acciones nulas.
Job 31:33-34 Jamás he ocultado mis faltas, como hacen otros ni he tratado de tenerlas en secreto por miedo de la gente Jamás me he quedado encerrado y en silencio por temor al desprecio de mis familiares.
La razón por la que las personas ocultan su iniquidad es el miedo al rechazo y a la vergüenza. Pero hay que sobrepasar el temor para poder ponernos en paz con Dios y así evitar iniquidades en nuestras vidas y en nuestras futuras generaciones

Dios es soberano y a quien él quiere probar, prueba y al que él quiere transformar, transforma Por lo tanto no todo está marcado en maldición.
Juan 9.2-3 Y sus discípulos le preguntaron: ―Maestro, ¿este hombre nació ciego por culpa de su pecado o por el pecado de sus padres?
Jesús le contestó: No fue por sus pecados ni tampoco por los de sus padres —Nació ciego para que todos vieran el poder de Dios en él.
Hay que saber diferenciar consecuencias de malos administradores a consecuencias de pecado por ejemplo: Hay muchos casos de obesidad en una familia donde no son herencias de pecados generacionales, sino son herencias de malos hábitos alimenticios. Que nada tiene que ver con la iniquidad.

Si un hombre roba, ese pecado no solo afecta al ladrón, también afecta directamente a los hijos, porque este acto trae consecuencias legales y como tal se corre el riesgo de ser juzgado y tendrá que abandonar a su familia para cumplir una sentencia. Además, si robar es el estilo de vida de esa persona, hay una gran probabilidad que los hijos también sean inclinados y movidos a lo mismo, Producto de un mal ejemplo y una mala educación no de una maldición. Pero si en este caso este tipo de pecados se convierte en un hábito de vida y aun peor sin ninguna clase de arrepentimiento y corrección, efectivamente esto traerá como consecuencia iniquidad para su futura generación.

Nosotros como padres somos responsables de la educación, la dirección de nuestros hijos. En el Antiguo Testamento ya estaba establecido el principio de la responsabilidad individual. El hecho de que Dios visite la maldad de los padres sobre los hijos lo que debemos entender de esto es que se trata de un principio de consecuencias, y no de una condición irreversible o sentencia absolutoria. Todo mal acto o mal comportamiento que viole la ley de Dios trae consecuencias naturales y necesita un arrepentimiento. La práctica abierta y permanente de un pecado, en la mayoría de los casos es una evidencia de que esa persona está marcando su futuro y el futuro de sus hijos.

En el libro de Deuteronomio, se nos dice que “Los padres no morirán por sus hijos, ni los hijos morirán por sus padres; cada uno morirá por su propio pecado” (Deut 24:16).
Dios siempre dará la oportunidad para el arrepentimiento la reconciliación, y la corrección.

Los hombres nacemos muertos en nuestras maldades y pecados (Ef. 2:1), y que nuestro corazón siempre piensa en hacer lo malo (gén 6:5). Solo por la misericordia de Dios, somos regenerados y recibimos un nuevo corazón. Solo con Jesús podemos nacer de nuevo (Juan 3:3).
Esto quiere decir que cuando una persona nace de nuevo, se arrepiente y abandona sus pecados, no mostrará un patrón pecaminoso de conducta. El creyente peca, sin dudad alguna, pero no practica el pecado como un estilo de vida.
Jesús vino para romper con toda iniquidad y toda maldición de pecado, Solo en El tenemos nuestra libertad tal como nos enseña Isaías (53:4, 5, 10, y 11) : “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores…” “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestras iniquidades, el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros sanados.”

Dios está siempre dispuesto para salvarnos y extender su misericordia y perdonar todos nuestros pecados. Dios quiere bendecirnos pero es consciente que las iniquidades nos separan de sus bendiciones.
Todos vivimos bajo sus misericordias, pero no todos vivimos bajo sus bendiciones.

Isaías 59:1-2 He aquí, no se ha acortado la mano del SEÑOR para salvar ni se ha endurecido su oído para oír. Pero vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados le han hecho esconder su rostro de vosotros para no escucharos.

Jesús vino a reconciliar todas las cosas a través del arrepentimiento y el perdón, mi salud ha sido reconciliada, mi finanzas ha sido reconciliada, mi mente ha sido reconciliada, mi corazón ha sido reconciliado. Podemos evitar la iniquidad en nuestras vidas y la de nuestras futuras generaciones como también romper con iniquidades provenientes de nuestros antepasados, porque ahora nuestra herencia viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra. y empezar a disfrutar de las grandes promesas y las extraordinarias bendiciones que dios ha preparado para nosotros sus hijos.
Jesucristo nos enseñó con el padre nuestro, un modelo de oración donde el perdón por nuestros errores es una recomendación diaria, no es para renovar nuestra salvación sino es un plan para mantener nuestra comunión con Dios.
Cuando se dice en la palabra que JESÚS MURIÓ Y PAGÓ TODOS NUESTROS PECADOS PASADOS, PRESENTES Y FUTUROS, sencillamente estaba mostrando que el pecado en el hombre es una realidad de la vida, esto no significa que la gracia de Dios es una licencia para pecar, todo lo contrario la gracia de Dios es la puerta de escape que se nos da para retomar la comunión con Dios cuando la hemos perdido.

Su misericordia dada en la oportunidad del perdón es un plan de Dios para no permitir que nuestra debilidad humana interfiera en sus propósitos divinos.
JESÚS DIJO YO HE VENIDO PARA QUE TENGAN VIDA ABUNDANTE Y LA VIVAN PLENAMENTE.

Mirando el perdón desde todos los ángulos la única verdadera respuesta que la Fe quiere que hagamos es decir “GRACIAS”

Tays Samanti

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